Por Alejandro Rosaldo
Escuché de lejos la porra del final del entrenamiento en el campo 2 de CU, aquél que está en la parte sur del Estadio Olímpico Universitario, junto a la pista de calentamiento, donde los atletas en 1968 previo a las pruebas de los juegos olímpicos hacían sus estiramientos, me llamo la atención y pregunte: “¿Por que esa reunión?”, rápidamente un hombre de barba sentado en el cofre de un Dart Chrysler color rojo con el techo blanco, me decía que era un equipo que finalizaba una práctica y se unía en una porra así era el futbol americano,
Esa persona era Carlos Vázquez Vela, el CUal me inspiro una confianza enorme y me motivó más de lo que ya estaba, tenia 11 años, me comentó Carlos: “¿Quieres jugar en los Lobos?”, “¡Guaauu!”, pensé, “es lo que siempre he querido”; sólo jugaba tocho en la calle y en el estacionamiento con lo amigos del barrio, de inmediato me dijo: “Vente, mañana empiezas”. Era el verano de 1971, llegué emocionado a la casa en la noche llego mi padre le dije: “¡Ya tengo equipo pa!”, me respondió: “¿Los Titanes, siempre?”. “No”, le dije, “los Lobos de CU”. “Ah muy bien ¿y tu mama te va a dejar?”, respondió mi padre. “Pues solo necesito 60 centavos para el tranvía ida y vuelta, por todo Revolución se va me bajo en CU. Y camino atrás del estadio esta muy fácil”, agregué.
Mi padre me vio tan emocionado que me dijo: “¿Tienes tenis o shorts para entrenar?”. “Si pa”, contesté, “OK, bueno pues dile a tu madre que vas a ir a entrenar a CU”. Sorpresa mi mamá me dijo: “Está muy lejos CU, está muy solo por allá, ¿vas solo o quien va también?” Contesté: “Bueno, si alguien del barrio se anota pues me voy con ellos si no si voy solo”. Mi madre replica: “Estás muy chico para ir solo”. Pues como siempre me encaprichá y al siguiente día empecé a ir a los Lobos.
Era un entusiasmo indescriptible y no me importaba caminar a Revolución, subir al tranvía, ni caminar de la terminal que estaba justo donde finalizaba avenida Revolución y empezaba CU. Daba la vuelta al estadio y llegaba al campo 2, todos los días durante ese verano lluvioso participe en mi primer equipo de football americano como organización los Lobos AC., ¡qué recuerdo imborrable! Entrenábamos a la misma hora de los Guerreros Aztecas, “Guauuuuu, qué impresionantes entrenamientos”, decía yo viendo a los enormes jugadores de liga mayor, corriendo la milla previo al entrenamiento…. “Algún día jugaré liga mayor”, pensé…. Gracias a los Lobos jugué liga mayor en 1985 y fui campeón en mi primer año con las Panteras Negras de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Gracias Lobos. Gracias.
Escuché de lejos la porra del final del entrenamiento en el campo 2 de CU, aquél que está en la parte sur del Estadio Olímpico Universitario, junto a la pista de calentamiento, donde los atletas en 1968 previo a las pruebas de los juegos olímpicos hacían sus estiramientos, me llamo la atención y pregunte: “¿Por que esa reunión?”, rápidamente un hombre de barba sentado en el cofre de un Dart Chrysler color rojo con el techo blanco, me decía que era un equipo que finalizaba una práctica y se unía en una porra así era el futbol americano,
Esa persona era Carlos Vázquez Vela, el CUal me inspiro una confianza enorme y me motivó más de lo que ya estaba, tenia 11 años, me comentó Carlos: “¿Quieres jugar en los Lobos?”, “¡Guaauu!”, pensé, “es lo que siempre he querido”; sólo jugaba tocho en la calle y en el estacionamiento con lo amigos del barrio, de inmediato me dijo: “Vente, mañana empiezas”. Era el verano de 1971, llegué emocionado a la casa en la noche llego mi padre le dije: “¡Ya tengo equipo pa!”, me respondió: “¿Los Titanes, siempre?”. “No”, le dije, “los Lobos de CU”. “Ah muy bien ¿y tu mama te va a dejar?”, respondió mi padre. “Pues solo necesito 60 centavos para el tranvía ida y vuelta, por todo Revolución se va me bajo en CU. Y camino atrás del estadio esta muy fácil”, agregué.
Mi padre me vio tan emocionado que me dijo: “¿Tienes tenis o shorts para entrenar?”. “Si pa”, contesté, “OK, bueno pues dile a tu madre que vas a ir a entrenar a CU”. Sorpresa mi mamá me dijo: “Está muy lejos CU, está muy solo por allá, ¿vas solo o quien va también?” Contesté: “Bueno, si alguien del barrio se anota pues me voy con ellos si no si voy solo”. Mi madre replica: “Estás muy chico para ir solo”. Pues como siempre me encaprichá y al siguiente día empecé a ir a los Lobos.
Era un entusiasmo indescriptible y no me importaba caminar a Revolución, subir al tranvía, ni caminar de la terminal que estaba justo donde finalizaba avenida Revolución y empezaba CU. Daba la vuelta al estadio y llegaba al campo 2, todos los días durante ese verano lluvioso participe en mi primer equipo de football americano como organización los Lobos AC., ¡qué recuerdo imborrable! Entrenábamos a la misma hora de los Guerreros Aztecas, “Guauuuuu, qué impresionantes entrenamientos”, decía yo viendo a los enormes jugadores de liga mayor, corriendo la milla previo al entrenamiento…. “Algún día jugaré liga mayor”, pensé…. Gracias a los Lobos jugué liga mayor en 1985 y fui campeón en mi primer año con las Panteras Negras de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Gracias Lobos. Gracias.
Muy bién Alejandro, y la convivencia estuvo excelente Rafa muy bien y dale las Gracias a tu tío por la atención.
ResponderEliminarCoincido en que la anécdota es muy buena Alex. Gracias a ustedes Miguel Ángel.
ResponderEliminarUn abrazo y estamos puestos para la siguiente.
lo que son las cosas de la vida,mi querido rosaldo gran corredor que me inpiraba para ser como el slds el pegassso,ya que yo despues me fui a jugar a los mastines.
ResponderEliminarHotel Casino, St. Cloud: Location & Reviews - Mapyro
ResponderEliminarCompare reviews, 하남 출장샵 photos & cheap rates for The Hotel Casino, St. Cloud - located at 파주 출장안마 1135 Airport St in St. Cloud. Save 군산 출장안마 up to 60% 전주 출장마사지 off with a Tripadvisor Card. Rating: 2.3 · 9 reviews · 천안 출장마사지 Price range: $