lunes 20 de julio de 2009

Bomberos 1980


El objetivo de esa temporada fue quedar campeones. Así nos los dijo el head-coach desde el primer día de entrenamiento en “cortos” y así lo repitió casi todos los días del verano de 1980.

En ese año se acuñó en mí una de las marcas más profundas que llevo en el alma: el valor de la amistad. Con el fin común muy claro, los entrenamientos estaban focalizados a ser mejores día a día. Hombro con hombro, nos esforzábamos en cada ejercicio de resistencia y también en los de golpeo directo, donde no hay otra manera de avanzar mas que partirte la madre con tu amigo. El beneficio, que casi siempre tuvimos, se presentaba en los partidos: al ganar.

Aunque son muy cuestionables los métodos utilizados por nuestros coaches, sobretodo en castigos y golpeo directo, su impulso a visualizarnos y esforzarnos por ser mejores es una herencia que tengo de ellos, tanto en mi vida personal como en todos los equipos de trabajo en los que he participado.

La temporada fue de menos a más. Empezamos con un par de scrimages para olvidar, sobretodo porque la mayoría de los integrantes éramos novatos. Sin embargo, entrenamiento tras entrenamiento mejorábamos: tanto en actitud y unión, como en técnica y en ejecución de las no más de 10 jugadas que manejábamos a la ofensiva y no más de 2 formaciones a la defensiva. Claro, además de los equipos especiales. La mayoría, participábamos en todo y por tanto jugábamos todo el juego.

Este equipo tuvo ángel desde el principio, pues nos iban a ver, además de nuestros familiares, los papás de otras categorías. No recuerdo un entrenamiento sin visitas, ni juegos con las tribunas vacías. La conjunción del equipo fue en varios niveles: el principal, entre los jugadores de ocho años de edad, entre los coaches de diecisiete y dieciocho años que eran amigos y compañeros de equipo, entre los papás que se sumaron a la aventura veraniega; y la directiva, simpatizante de los 3 niveles, que siempre apoyó cuando fue necesario.

La simpatía se vio acompañada con victorias desde el principio. Con jugadas bien ejecutadas, técnica depurada al taclear (la esperada en un niño de esa edad) y sobretodo coraje: no me queda la menor duda que si algo transmitimos en esta y en varias temporadas subsiguientes fue hambre de ganar, pasión y mucho, mucho amor por nuestros colores azul y plata.

Ganamos todos los juegos, excepto uno: la final. Por una situación desafortunada, donde el quarter-back se lastimó una horas antes del partido. El head-coach construyó y delegó su liderazgo en este niño de ocho años que gustosamente aceptó el reto, pero un día antes sufrió una lesión en la pierna cuando brincaba un charco, al terminar el entrenamiento. No pudo jugar bien al día siguiente y aunque el equipo de Lobos claramente era mejor que el contrario (Comanches de Atizapán), los jugadores no pudieron rendir, pues no se nos había preparado para una situación así. Aprendimos de eso y 2 años después (en 1982) cobramos “venganza”.
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Notas:
  1. En la foto aparecen tres niños que fueron en ese año y que son todavía tres de las personas más importantes de mi vida: Marcos Vázquez Frias (57), primo hermano que falleció lamentablemente en 1994, Edson Sánchez (55, cuarto de izquierda a derecha en la primera fila), line-backer y líder de la defensiva durante todos los años que lo vi jugar) y Julían Vergara Méndez (95, segundo de derecha a izquietda en la primera fila), receptor y líder anotador en casi todos los años que jugué con él. Los tres, mis mejores amigos, cuando menos hasta que cumplimos dieciocho años.
  2. El viernes pasado al dar una plática a uno de mis equipos de trabajo, utilicé esta foto para motivarlos y resaltar tres aprendizajes más de esa temporada de 1980: a) La disciplina; b) Romper barreras y límites; y c) No siempre las cosas suceden como deseamos.
  3. Respecto a la foto, hoy por la mañana platicaba con Fernando Arana (33), sobre algunos otros integrantes de ese equipo y tenemos identificado de muchos de ellos en dónde viven y qué hacen, por lo que seguramente los veremos pronto en las siguientes reuniones del equipo.

domingo 19 de julio de 2009

sábado 11 de julio de 2009

domingo 5 de julio de 2009

Carlos Vázquez Vela (artículo de tackelo.com)

El viernes 2 de marzo de 2007, la página de internet tackleo.com publicó el siguiente artículo, a propósito del recién fallecimiento del ingeniero Carlos Vázquez Vela, fundador de Los Lobos. ______________________________

Falleció Carlos Vázquez Vela, pionero del fútbol americano infantil
Viernes, 02 de Marzo de 2007
El pasado 25 de febrero falleció, en la ciudad de México, el ingeniero Carlos Vázquez Vela González, quien fuera gran impulsor del deporte infantil y juvenil de México, particularmente el fútbol americano.

En 1957 junto con su cuñado Miguel Duhalt Krauss (fallecido el 6 de enero de este año), Vázquez Vela fundó un equipo de fútbol americano para niños en la colonia Condesa de la capital mexicana. El conjunto fue bautizado con el mote de Lobos, ya que gran parte de sus integrantes eran miembros a la vez de los “lobatos”, o sea, la manada del Grupo Siete de scouts de México.

Vázquez Vela había sido integrante de la primera escuadra bicampeona del Instituto Politécnico Nacional en los años 1940 y 1941. Como ala de dicho conjunto, Vázquez Vela se caracterizó siempre como un jugador hábil y enjundioso, lo que lo llevó a recibir comentarios elogiosos de la prensa especializada de aquellos tiempos. Curiosamente, muchos años antes, su tío Manuel había tomado parte en el primer partido de fútbol americano en territorio nacional al lado de Raúl Dehesa y Nuñez. El encuentro se llevó a cabo el 17 de marzo de 1895 en las afueras de Xalapa, en el estado de Veracruz.

En 1938 se había hecho un primer intento por introducir la práctica del fútbol americano entre los niños. Surgieron así equipos como Politos o el Deportivo Hacienda. Cuatro años más tarde, sin embargo, el intento fracasó. Así los niños capitalinos que vivieron la época de oro del fútbol americano en México (1946-1952) tuvieron que conformarse con jugar “tochito” en las calles o en los parques para emular a sus ídolos universitarios o politécnicos. Pero el tesón de hombres como Carlos Vázquez Vela, su hermano Gonzalo y Miguel Duhalt Krauss, cambiaría el panorama. Los Lobos de la Condesa comenzaron sus prácticas formales en ese 1957 con más entusiasmo que utilería. Sus primeras fundas eran jeans recortados, sus primeras “tablas”, dos o tres revistas “Selecciones” unidas con tela adhesiva.

La creación de los Lobos alentó a otros muchachos de las colonias Roma y Condesa a organizar nuevos conjuntos. Surgieron así los Fantasmas de la Glorieta de Miravalle (hoy Cibeles) y los Diablos del edificio París (más tarde llamados Friends Condesa). En 1965, junto con otros grandes impulsores del fútbol americano infantil como Carlos Nyssen y Julián Fajardo, Vázquez Vela impulsa la creación de la Asociación Mexicana de Fútbol Americano Quinta Fuerza, la cual se afiliaría poco más tarde a la Organización Pop Warner de los Estados Unidos. En el primer torneo de la liga participaron, entre otros equipos, el Narvarte (antecesor del Club Cherokees), el Tacuba, el Wachachara, los Friends Condesa, los Bucaneros de Satélite y, naturalmente, los Lobos Condesa. Gracias al esfuerzo de Vázquez Vela, Nyssen, Fajardo, Fernando Ferreira, Tomás Bay y Juan García Piñón, por citar algunos, el fútbol americano infantil logró consolidarse como una de las actividades deportivas mejor organizadas del país.

Carlos Vázquez Vela, con el apoyo incondicional de su esposa Lilia, se preocupó siempre por que sus Lobos fueran un ejemplo para otras organizaciones. El juego limpio, la participación de todos los niños sin importar sus habilidades, la convivencia familiar y el espíritu de formación de la práctica deportiva, son algunos de los conceptos que Vázquez Vela le imprimió siempre al equipo azul y plata. Mientras se mantuvo al frente de los Lobos, Vázquez Vela nunca permitió que se cobrara un solo centavo por participar en el equipo, pues siempre fue de la idea de que la práctica del deporte debe ser considerada como un derecho y no como un privilegio. Así los Lobos se mantenían a través de rifas, patrocinios y, naturalmente, con las aportaciones del propio ingeniero Vázquez Vela.

En 1970 los Lobos abandonaron la liga Pop Warner y, un año después, dieron forma a la Asociación de Fútbol Americano Infantil de México, mejor conocida como AFAIMAC. Varios años después, ya instalados en la zona de Plateros, los Lobos serían fundadores de la CONFACI y de la Asociación Femenil Juvenil de Fútbol Americano. Los Lobos desaparecieron en los albores de los noventa, pero el legado formativo que dejaron en miles de niños de todas las condiciones socioeconómicas es imborrable. Además, de la escuadra azul y plata surgieron grandes jugadores de fútbol americano como Antonio Pichardo, Eric Strevel, Guillermo Orellana o Gerardo Ahumada, por citar unos cuantos.

La destacada labor de Carlos Vázquez Vela en la promoción de valores entre la juventud mexicana no se limitó al ámbito del fútbol americano. El ingeniero fue además jefe del Grupo Siete del movimiento scout, presidente de la liga de béisbol infantil Tolteca y directivo de la Asociación de Ligas Infantiles y Juveniles de Béisbol de la República Mexicana. En esos puestos dio un gran ejemplo a todos aquellos adultos que, en el deporte infantil, buscan conseguir el triunfo a toda costa sin importar transgredir los reglamentos o trastocar los valores éticos. En la presentación de un torneo infantil de béisbol, Carlos Vázquez Vela dijo: “El triunfo no consiste en el resultado de un partido o en la posición que un equipo ocupa en la tabla final de un torneo. El triunfo se da en la lucha que cada uno de nosotros hace por superarse, por vencer nuestras propias limitaciones y los obstáculos que se nos presentan. Aquel que al final de una fragorosa batalla ha salido con la satisfacción de haber dado su mayor esfuerzo y con la certeza de haber aprendido algo nuevo, puede considerarse un triunfador. SEAMOS TODOS TRIUNFADORES.”

Descanse en paz un auténtico triunfador: Carlos Vázquez Vela González.

sábado 4 de julio de 2009

¡ZIG ZAG ZIG ZAG HEY HEY HEY LOBOS LOBOS LOBOS HURRAA!

Por Alejandro Rosaldo

Escuché de lejos la porra del final del entrenamiento en el campo 2 de CU, aquél que está en la parte sur del Estadio Olímpico Universitario, junto a la pista de calentamiento, donde los atletas en 1968 previo a las pruebas de los juegos olímpicos hacían sus estiramientos, me llamo la atención y pregunte: “¿Por que esa reunión?”, rápidamente un hombre de barba sentado en el cofre de un Dart Chrysler color rojo con el techo blanco, me decía que era un equipo que finalizaba una práctica y se unía en una porra así era el futbol americano,

Esa persona era Carlos Vázquez Vela, el CUal me inspiro una confianza enorme y me motivó más de lo que ya estaba, tenia 11 años, me comentó Carlos: “¿Quieres jugar en los Lobos?”, “¡Guaauu!”, pensé, “es lo que siempre he querido”; sólo jugaba tocho en la calle y en el estacionamiento con lo amigos del barrio, de inmediato me dijo: “Vente, mañana empiezas”. Era el verano de 1971, llegué emocionado a la casa en la noche llego mi padre le dije: “¡Ya tengo equipo pa!”, me respondió: “¿Los Titanes, siempre?”. “No”, le dije, “los Lobos de CU”. “Ah muy bien ¿y tu mama te va a dejar?”, respondió mi padre. “Pues solo necesito 60 centavos para el tranvía ida y vuelta, por todo Revolución se va me bajo en CU. Y camino atrás del estadio esta muy fácil”, agregué.

Mi padre me vio tan emocionado que me dijo: “¿Tienes tenis o shorts para entrenar?”. “Si pa”, contesté, “OK, bueno pues dile a tu madre que vas a ir a entrenar a CU”. Sorpresa mi mamá me dijo: “Está muy lejos CU, está muy solo por allá, ¿vas solo o quien va también?” Contesté: “Bueno, si alguien del barrio se anota pues me voy con ellos si no si voy solo”. Mi madre replica: “Estás muy chico para ir solo”. Pues como siempre me encaprichá y al siguiente día empecé a ir a los Lobos.

Era un entusiasmo indescriptible y no me importaba caminar a Revolución, subir al tranvía, ni caminar de la terminal que estaba justo donde finalizaba avenida Revolución y empezaba CU. Daba la vuelta al estadio y llegaba al campo 2, todos los días durante ese verano lluvioso participe en mi primer equipo de football americano como organización los Lobos AC., ¡qué recuerdo imborrable! Entrenábamos a la misma hora de los Guerreros Aztecas, “Guauuuuu, qué impresionantes entrenamientos”, decía yo viendo a los enormes jugadores de liga mayor, corriendo la milla previo al entrenamiento…. “Algún día jugaré liga mayor”, pensé…. Gracias a los Lobos jugué liga mayor en 1985 y fui campeón en mi primer año con las Panteras Negras de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Gracias Lobos. Gracias.